jueves, 28 de septiembre de 2017

Iglesia de San Andrés Siglo XVI



La iglesia de San Andrés pertenece a la primera etapa constructiva de las iglesias parroquiales granadinas, en la tercera década del siglo XVI.


Que se construyeron en Granada en 1501 debido a la política intransigente del cardenal Cisneros de sustituir los lugares de culto musulmán por los cristianos.


En 1818 sufrió un incendio que redujo el templo a sus muros perimetrales y a la torre, de ahí que sus techumbres de madera fueran sustituidas por bóvedas, conservándose únicamente la armadura ochavada de la capilla del Marqués de Caicedo. La torre, de planta rectangular, con ventanas vidriadas y remate remetido con tejado totalmente vidriado, constituye uno de los ejemplos más notables del mudéjar granadino.


Imagen de Ntra. Señora de la Paz.

Actualmente después de décadas, gracias a los colectivos recaudados y después de pedir un crédito bancario la Hermandad, han podido recuperarla para el culto, así como, para su sede, la hermandad de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén y Nuestra Señora de la Paz.


El trabajo de restauración no ha terminado, pero las obras acometidas permiten su reapertura y que se recupere este espacio de culto.



El aspecto será totalmente diferente cuando finalice el proyecto completo de restauración de las diferentes faces que quedan pendientes.




Las obras de esta primera etapa las ha cometido la propia Cofradía como he comentado anteriormente y la Archidiócecis de Granada con el objeto de recuperar el culto.



En futuras fases le devolverán a San Andrés  una imagen mas cercana, como que la que tuvo en el siglo XVI o tras la restauración neoclásica del siglo XIX


Decadas ha estado esta imagen , que todos los transeúntes recordarán.



Sabias que: entre las obras que se conservan en esta iglesia se halla un Crucificado del siglo XVI, un lienzo de la Inmaculada del estilo de Ambrosio Martínez, otro de la Virgen y el Niño, copia de un original perdido de Alonso Cano, y uno de Jesús y el Bautismo, obra de Vicente Cieza de 1685.

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